1.- Responsabilidad profesional. El primer deber de todo estudiante
serio es proseguir el desarrollo del
conocimiento participando en la búsqueda de la verdad, o la búsqueda de mejores aproximaciones a la
verdad. Todo estudiante es falible, por supuesto, como lo son incluso los más
grandes maestros: todo el mundo está condenado a cometer errores, hasta los más
grandes pensadores. Aunque este hecho
debiera ayudarnos a no tomar excesivamente en serio nuestros errores,
tenemos que resistir la tentación de desdeñarlos con negligencia: el
establecimiento de elevados patrones para juzgar nuestro trabajo y el deber de
hacer, mediante el trabajo esforzado, que esos patrones sean cada vez más
exigentes, son dos cosas indispensables. Al mismo tiempo, jamás debemos
olvidarnos (especialmente con lo concerniente a la aplicación de la ciencia) de
la finitud y de la falibilidad de nuestro conocimiento, ni de la infinitud de
nuestra ignorancia.
2.- El estudiante. Pertenece a una tradición y a una comunidad, y debe
respeto a todos los que han contribuido, o contribuyen, a la búsqueda de la
verdad. También debe lealtad a todos sus maestros, que libre y generosamente
comparten su conocimiento y su entusiasmo con él. Al mismo tiempo, tiene el
deber de ser crítico con los demás, incluso con sus maestros y colegas,
especialmente consigo mismo. Y tiene el deber, esto es lo más importante, de
estar en guardia contra la arrogancia intelectual y tratar de no sucumbir a las
modas intelectuales.
3.-La lealtad por encima de todo. Ésta no es una obligación para con
sus maestros ni sus colegas, sino para con la humanidad, de la misma manera en
que el médico la tiene para con sus pacientes. El estudiante debe ser siempre consciente
del hecho de que todo tipo de estudio puede producir resultados que pueden
afectar la vida de mucha gente, y debe tratar constantemente de prever y
vigilar todo posible peligro, o posible mal uso de sus resultados, incluso cuando
no desee la aplicación de sus resultados.
*”Ciencia y ética: la
responsabilidad moral de científico” Congreso internacional de Filosofía,
Viena. 1968